16 febrero 2018

#BEERNES 58 - LA LETRA N




Desde pequeño supe que la letra N generaba cierta desconfianza en sus compañeras B y P, quienes no querían verla ni en pintura detrás suyo (supongo que la tenían asociada a palabras de las que es mejor huir, como Necrológica o Nauseabundo…)
Mi extrañeza se produjo cuando, hace unos días, leyendo “A puerta cerrada”, el último poemario de Luis García Montero, editado por Visor Libros, comprobé que también las vocales huían de la N de una manera nada metafórica, sino poniendo preventivos espacios en blanco de por medio.
¿En un libro de poemas? ¿Las vocales? Pensé en Neruda, Nooteboom, Novalis o Núñez… Poetas cuyo apellido comenzaba por N y que ya habían publicado en Visor sin que ninguna vocal se hubiera rebelado ante su presencia…
Le escribí un correo electrónico a Chus Visor, el editor, preguntándole si había tenido algún percance últimamente con la letra N, algo que diera pie a entender el extraño comportamiento de las vocales. Su respuesta fue tan escueta como aclaratoria. Contestó:
—N  o
Pensé en devolver el libro o cambiarlo por otro de la editorial Hiperión, el de Valeria Correa Fiz, por ejemplo, que no parecía tener conflicto alguno entre consonantes y vocales. Sin embargo, me topé con el poema Cuenta atrás y decidí que aquel libro, con sus conflictos entre letras y con la posibilidad latente de contagiar al resto de mi biblioteca, se quedaría conmigo para siempre.




09 febrero 2018

#BEERNES 57 - LA VIDA EN ROSA



Me encanta leer el Hola

Para ver a la Pantoja

Aunque últimamente ha salido

Mucho más tiempo en el BOJA

 

Nadie duda a estas alturas

Que en este mundo las diosas

De las exclusivas son

La Preysler y Vargas Llosa

 

Paseándose abrazados

Por los jardines de Aranjuez

Parece que se han escapado

De la serie Walking Dead

 

(…)

 

Luego está doña Letizia

Que escogió bastante mal

Al cambiar dar las noticias

Por ser tía de Froilán

 

Cuñada de Urdangarín

Y nuera de don Juan Carlos

Que los pones todos juntos

Y no hay por dónde agarrarlos.

 

La pobre ya está en los huesos

Cuando sale en las revistas

Te regalan una lupa

Pa no joderte la vista.

 

(…)

 

Con permiso de la Campos

Y de sus extrañas hijas

Que parecen la familia

De Cenicienta en plan pija.

 

La Campos y sus niñatas

Con Cenicienta se ceban

Y ¿quién es la desgraciada?

Pues claro: Belén Esteban

 

Ella sueña con que el príncipe

El guapo Jorge Javier

Venga a probarle un zapato

Que encaje bien en su pie

 

Pero ella más que tacones

Usa chanclas y alpargatas

Porque es la reina del pueblo

Y compra cosas baratas

 

Así que se queda sin trono

Nadie la ama ni la mima

Sólo los de Telecinco

Y hagan ustedes la rima

 


(Extractos del Romancero de Kiko Quiñones “La vida en rosa”, escrito por un servidor. A partir de mañana, podréis ver la actuación completa en las calles de Cádiz)

02 febrero 2018

#BEERNES 56 - NO SABÍA NADA



“No sabía nada”, le dije a la viuda cuando vi la esquela en el portal. “Fue algo repentino”, me contestó. “Ayer se levantó más animado de lo normal, se afeitó, se duchó, se puso su mejor traje y, cuando iba a salir de casa, recibió una llamada en el móvil. Él no sabía que yo estaba escuchando. Mencionó la palabra ‘cari’ para dirigirse a la persona con quien hablaba, le dijo que ya iba para allá y acabó despidiéndose con un ‘yo también’. Cuando iba a salir de casa, tropezó y se dio un fuerte golpe en la cabeza. Ya no se levantó”.
“¿Y usted nunca antes sospechó que su marido podía tener una amante?”, le pregunté. “Yo no sabía nada. Y él se tropezó al ir al salir…”

26 enero 2018

#BEERNES 55 - DOMINGO POR LA TARDE



El domingo por la tarde es una enfermedad como otra cualquiera. Llegará el día en que curemos el cáncer como ya curamos con anterioridad la peste o las fiebres tifoideas, pero jamás lograremos dar con el remedio del domingo por la tarde. Mira que lo han intentado los inventores del cine y antes los descubridores de los paseos por el parque, del Trivial Pursuit o del café americano en una terraza. Nada.
El domingo por la tarde se agarra al pecho, dificulta la respiración y nubla la conciencia, a la vez que provoca la segregación de humores que nada tienen que ver con el buen humor.
Hay quien trata de automedicarse a través del convencimiento de que el domingo por la tarde no es más que la prolongación del esplendoroso domingo por la mañana cuando, en realidad, no es sino la antesala del lunes, que es mucho peor todavía.
Los hipocondríacos, los domingos por la tarde, nos armamos de razón y afirmamos aunque nadie nos escuche: “Si ya lo decía yo…”