23 septiembre 2016

#BEERNES 4 - CUENTUS INTERRUPTUS


Harto de esperar en la página 3 a que el autor se decidiera a retomar el texto y darle algún sentido a su vida, aprovechó que en el párrafo anterior estaba escrita la palabra “escalera” para saltar hasta la página 2, después a la 1 y, desde allí, directamente a la mesa.

Como personaje recién creado apenas tenía experiencia en nada, pero no le costó deducir el funcionamiento del teclado del ordenador. Situó el cursor en la página 3, allí donde su vida se había quedado estancada y comenzó a escribir. Sin saberlo, estaba inventando un nuevo género: la autobiografía futura.

Pasó toda la noche escribiendo. Los párrafos se sucedían rápidamente y los números que marcaban el orden de las páginas cambiaron de dos a tres cifras al llegar el amanecer, justo cuando comenzó a escuchar ruidos procedentes de la cocina. Por el mismo camino por el que había salido, regresó a la página 3 deseoso de empezar a vivir las casi cien restantes y recién escritas.

El escritor, café en mano, se sentó frente al ordenador, abrió el archivo de su último cuento, el que dejó unos días antes en la página 3, y comenzó a repasarlo. Cambió la frase de inicio un par de veces sin mucha convicción. Continuó leyendo. Apenas le gustaban algunas expresiones sueltas y una descripción que a él mismo le sorprendió por la exactitud de los adjetivos utilizados. Pero aquel texto no funcionaba. Pasó con desgana a la página 2 y ya leyó de manera puramente automática. Nada le cuadraba, nada le animaba a continuar.


Ni siquiera llegó a la página 3, por lo que no pudo comprobar que el texto se extendía de manera brillante hasta la 101. Pulsó la “X” de arriba a la derecha de la pantalla y a la pregunta ¿Desea guardar los cambios efectuados en “Documento 1”? pinchó en el “No”.

16 septiembre 2016

#BEERNES 3 - FELICIDADES POR TANTO


Tengo una amiga, pongamos que se llama Rosa, que es maestra en un colegio. Concretamente, se encarga de la “clase de integración”, es decir, de la que sólo tiene alumnos problemáticos (entienda usted lo que quiera por “problemático”, que el sistema educativo es muy retorcido).

El caso es que cada mañana, antes de comenzar con las tareas diarias, abre mi libro Felicidades por tanto y les lee a sus alumnos la entrada correspondiente del día.

Porgamos que hoy, 16 de septiembre, Rosa ha entrado en el aula, ha dado los buenos días, ha abierto el libro y ha leído:

“16 de septiembre: Hoy es el cumpleaños de David Copperfield y Camilo Sesto. Uno es capaz de hacer desaparecer a todo el mundo a su alrededor. El otro es mago”.

Seguramente, los alumnos no saben quiénes son esos dos personajes que aparecen en el texto. Rosa se lo explica. Incluso, quizás, busca en el You Tube de su tablet algún video de Camilo Sesto para que lo escuchen. Los alumnos, me cuenta, acaban pillando la gracia, se ríen y comienzan el día con una actitud más positiva.


Escribir es, para el autor, crear una nueva versión de la vida. Quiero pensar que gracias a lo que yo escribo y, sobre todo, gracias a Rosa, estos alumnos podrán encontrar una versión de la vida en la que se sientan integrados y a gusto.

12 septiembre 2016

Yo lo he visto... (143)


Viendo esta imagen, ¿cómo se titula la novela?...
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El tiempo entre costuras.


09 septiembre 2016

#BEERNES 2 - VACACIONES


Era 31 de agosto y sus vacaciones habían terminado. Había llegado a casa por la tarde, había desecho la maleta, se había duchado, había cenado algo ligero y se había acostado temprano pues al día siguiente debía madrugar para ir a la oficina.

Por la mañana, con el cansancio aún sobre sus párpados, miró el calendario de la pared de la cocina mientras se tomaba el café. Lo decía bien claro bajo una bonita fotografía de la playa de La Concha de San Sebastián: AGOSTO.

Era uno de agosto y, por tanto, el comienzo de sus vacaciones. Terminó el café, fregó la taza, recogió las migas de pan de la tostada de la encimera y se dirigió a su habitación a hacer la maleta. Una hora más tarde, ésta ya estaba colocada en el maletero del coche y él conduciendo en dirección al apartamento en la playa que alquilaba todos los años.

Llegó poco antes del mediodía. Abrió la puerta de entrada con la misma ilusión de siempre y se encontró a un matrimonio de jubilados trasladando sus ropas de la maleta al armario. Les preguntó qué hacían allí pero no le escuchaban. Se puso delante de ellos pero no le veían. Intentó sacar las perchas ocupadas del armario pero estas se le escapaban de las manos como si de niebla se tratara. No entendía nada. Por más que gritaba, aquellos tranquilos ancianos ni siquiera se inmutaban. Tras media hora de infructuosa búsqueda de explicaciones, decidió acomodarse en el dormitorio que quedaba libre dejando para más tarde la llamada y posterior reclamación a la agencia inmobiliaria.

Tres días después, aún no había conseguido que descolgaran el teléfono en la agencia. Sin embargo, se había acoplado a los horarios de sus compañeros de apartamento y disfrutaba de unas merecidas vacaciones.


02 septiembre 2016

#BEERNES 1 - FELIZ AÑO NUEVO


Lo bueno de comenzar el año en septiembre en vez de en enero es que te libras del resacón de Nochevieja y de la comida familiar de Año Nuevo, esa en la que no sabes si lo que estás metiéndote en la boca es cordero o la caja donde traen las pizzas.

Lo bueno de comenzar el año en septiembre en vez de en enero es que queda menos tiempo para el fiestón de Nochevieja.

Lo bueno de comenzar el año en septiembre en vez de en enero es que no te tienes que preocupar de la cuesta de enero, tan sólo de llegar a fin de mes.

Lo bueno de comenzar el año en septiembre en vez de en enero es que puedo decir: “Continúa tú con la frase, que yo acabo de llegar de vacaciones y estoy, como quien dice, aterrizando”. Así que:

Lo bueno de comenzar el año en septiembre en vez de en enero es que…


(N. del A.: La ilustración de la fotografía es de María Carmona y está incluida en mi libro “Felicidades por tanto”)